Hoy es un día muy especial para mí: cumplo 25 años de labores en Bancolombia: a ella le he dado todo este tiempo con el mayor de los gustos, sabiendo que cada cosa que hago impactará a mucha gente; ella a mí me ha dado empleo, estabilidad, tranquilidad y esperanza. Pienso que hemos hecho buen equipo. Han sido 25 años bien trabajados que, pese a todo, hoy me hacen experimentar una sensación de vacío. Sí. Siento que falta algo. Desde hace tiempo he querido emprender, y éste, que como pocos en nuestra historia como humanidad es un tiempo para tomar acción, me ha puesto a reflexionar. Ahora quiero hacer algo que me haga crecer más, que me permita llegar a nuevas personas, tratarlas desde otras posibilidades, mirar el mundo con otros ojos y saber que hay diferentes riesgos que afrontar. La verdad es que hace un tiempo me he venido preparando para ello, pero como el ego siempre es un maestro para la procrastinación, el mío me ha hecho decir cada vez que aún no, que tal vez mañana. Pero ayer, qué curioso, tuve una larga conversación con alguien que me sermoneó sin pretenderlo, y que se convierte hoy en quien me da el empujoncito que me hacía falta para, ya al borde del… ¿precipicio?… ¿vacío?… ¿tal vez de la aventura?… lanzarme a ver qué… Vamos, pues.