Una frase que parece retratar a la perfección a Margaret Atwoot, la afamada escritora de la novela Los cuentos de la criada, tan sonada últimamente con ocasión de la serie de televisión. Y es que pocas mujeres en la historia de la literatura han sido tan prolíficas a la hora de escribir, como ella. Como si, en verdad, temiera que las palabras se le fueran de la cabeza, y se perdieran para siempre, como si nunca hubieran existido. Pero el tiempo también le ha alcanzado para luchar por los derechos humanos y defender, donde las haya, causas sociales, animales y ambientales. Y para la muestra, un botón: en el año 2000 donó la totalidad en dinero del premio Booker Prize que le concedieran por El asesino ciego, para colaborar con causas ambientales; es una de las personas que presiden BirdLife International, en defensa de las aves; y en 2018 grabó un mensaje para la argentina, en el que decía: «No aparte la mirada de las miles de muertes que hay cada año por abortos ilegales. Deles a las mujeres argentinas el derecho a elegir. Fuerce partos si usted quiere, Argentina, pero por lo menos llame a lo forzado por lo que es. Es esclavitud: es reivindicar poseer y controlar el cuerpo de otra persona, y sacar provecho de eso».