fbpx

Escribir una obra de ficción va más allá de plasmar sobre la hoja de papel aquello que nos resulta más evidente, o agradable, o fácil de manejar. Un texto literario implica contar una historia, pero también se requieren otros conocimientos, quizás más técnicos, que permitan, por ejemplo, perfilar y caracterizar a los personajes. Supongamos que estamos escribiendo una obra de ficción (una novela, un cuento o un ensayo literario), el cual trata de una pareja cuyas ocupaciones son en la medicina y la ingeniería, vamos más allá, el hombre es médico neurólogo y la mujer ingeniera de sistemas. Para hacer creíble la historia debiéramos introducir de vez en cuando escenas en las que estos temas (la medicina y la ingeniería) aparezcan como algo real, con sustancia, de forma que cuando alguien con estas especialidades lea la obra se identifique con lo que lee a este respecto, y no sienta que quien escribe no sabe de lo que está hablando. Esto es algo de lo que hablo con detenimiento en los dos primeros libros que he escrito sobre la serie “Para hacerse novelista“, compuesta por La forja de un escritor y Construir una novela.  

Para lograr escribir con propiedad de cualquier tema es necesario investigar, profundizar en lo que no sabemos, en lo que nos resulta más lejano, no tanto como para volvernos expertos, pero sí lo suficiente como para dar la idea de que conocemos de lo que estamos hablando. ¿Y de qué forma logramos esto? Leyendo mucho. Si te gusta escribir novelas, cuentos o ensayos literarios, no te ocupes siempre en leer novelas, cuentos o ensayos literarios. Lee también libros de carácter más técnico, pero también más lúdico, incluso puedes leer obras periodísticas, o investigaciones, en fin. En definitiva, lee obras de todo tipo, porque en la variedad de conocimientos que almacenes en tu cabeza estará la idoneidad con la que abordarás los temas que has de tratar. 

No obstante lo anterior, cuando escribas de temas con relativo grado de profundidad, técnicos o densos, trata de usar un lenguaje cercano para el usuario, que no choque con el ritmo de la narrativa que has venido trabajando. Los lectores siempre quieren leer de corrido, sin tenerse que detener a cada tanto a buscar palabras en el diccionario, o a tratar de entender una frase que resulta tan oscura como una noche de invierno. Es cierto que el misterio, la profundidad de algunos temas arrojan un cierto grado de interés sobre la obra, pero si este misterio y esta profundidad se hacen tan negros para el lector que ni siquiera sabe de qué le están hablando, habremos cambiado el misterio y la profundidad por la oscuridad, lo que no será beneficioso para la obra literaria.

Otro aspecto del que debes cuidarte si quieres ser escritor de obras literarias, es el de creerte la idea que muchas veces se ha tratado de vender, en algunos casos mitificándola y en otros presentándola de forma romántica, de que los mejores escritores han creado sus mejores obras en estado de intoxicación, ya sea esta ocasionada por una medicina recetada o no, el alcohol o una droga alucinógena, sintética, etc. Es cierto que ha habido escritores que han producido sus obras bajo el influjo de algún componente como los mencionados, pero no es tan cierto que sus mejores obras las hayan logrado bajo dicho influjo. Los de sobriedad son los mejores momentos para crear, pues para construir creativamente se requiere caracterizar a personas a veces muy inteligentes, lúcidas, capaces de las más claras y transparentes reflexiones, y esto difícilmente lo podrá hacer alguien que no esté en sus cinco sentidos. 

Por otro lado, si quieres convertirte en un buen escritor, debes olvidarte de los enamoramientos de tus obras. Es cierto que todos vemos con ojos de padres amorosos nuestras obras, que son como nuestros hijos. Un amor exagerado por todo lo que escribimos, sin embargo, puede no ser tan conveniente, en especial a la hora de reconocer que algunas de las cosas que escribimos no son las mejores que podemos lograr, y por tanto será mejor desecharlas. Un buen escritor se caracteriza porque desecha más de lo que conserva, aunque esta no tiene que ser la constante. Siempre habrá la posibilidad de retocar, pero re-escribir siempre será la mejor forma de avanzar en lo que hacemos. 

Otra cosa que debes hacer si quieres madurar como escritor, y si quieres publicar (hay quienes dicen escribir para sí mismos y la publicación por tanto no cobra valor para ellos), es enviar algunos de tus trabajos, los mejores, a evaluación con miras a publicación a alguna editorial. Esto te permitirá recibir de las editoriales una sana retroalimentación, aunque la respuesta al final sea negativa, lo que te permitirá entender a veces que lo que es bueno para nosotros no lo es para los demás, y que aunque pensemos que hacemos lo correcto en nuestras creaciones, algunas veces queda faltando manejo de técnica literaria. No tengas miedo a la retroalimentación, es lo mejor para avanzar en tu proceso de ser escritor. 

Finalmente, nunca dejes de estudiar. Estudiar permanentemente es lo que te permitirá estar actualizado, conocer cada vez más recursos narrativos, mantenerte en contacto, tanto con lo tradicional como con la modernidad que los investigadores en materia de creación literaria nos ofrecen. Te sorprenderás, al leer libros sobre técnicas de creación literaria, de todo lo que sabes, pero también de todo lo que no sabes, y de lo mucho que vas complementando lo uno con lo otro para ser cada vez mejor. Si te animas, aquí te dejo mis dos libros que pueden ayudarte a trabajar el tema de la creación literaria: “Para hacerse novelista“, compuesta por La forja de un escritor y Construir una novela.