Muchas personas quisieran escribir creativamente, es decir, darle vida a una historia, sea esta una novela, un cuento o un ensayo literario. Pero a muchos también les surge la inquietud de si tienen la madera suficiente para hacerlo. Yo diría, sin temor a equivocarme, que sí. No creo que se nazca siendo escritor, aunque sí hay personas que vienen al mundo con cierta predisposición, no solo de ánimo, sino también de capacidades orientadas al arte, sea este la escritura creativa u otro. Más bien, lo que hay (debe haber) es ganas, propósito, disposición, voluntad. En otras palabras, se requiere lo mismo que para triunfar en cualquier actividad u oficio en la vida, en Colombia, donde me encuentro, o en cualquier otra parte del mundo.

Si me preguntaras qué te recomiendo para convertirte en escritor, te diría lo siguiente:

Primero, lee, lee mucho. Una gran cantidad de escritores en el mundo han producido invaluable material de ficción y técnico que ha de servirte para aleccionarte. Muchos escritores, paralelamente al proceso de escritura o después de escribir, han plasmado obras de carácter técnico en los que cuentan cómo ha sido su proceso de creación literaria. Lo mejor es aprender de quienes ya han tenido logros en su actividad creativa (Marcel Proust, Gustave Flaubert, Mario Vargas Llosa, Stephen King, etc.). Son diversos los profesionales de la escritura que han legado su trabajo para que puedas conocer de primera mano lo que es, lo que se necesita y cómo se hace para lograr crear una buena obra literaria. 

No pares de escribir. Al principio de mi labor literaria me inscribí en varios talleres de creación literaria con escritores que aún recuerdo como buenos profesores. De uno de ellos aprendí que un escritor debe andar siempre con una libreta de apuntes bajo el brazo y estar dispuesto a sentarse siempre que pueda y antes de que se le olvide a escribir lo que ve, siente, escucha, percibe, analiza, experimenta en cada momento de su día a día, imagina a propósito de cualquier estímulo. Todo se puede escribir, y hacer el ejercicio de escribir tanto como puedas te llevará a que escribir sea tan necesario para ti como lo debe ser para cualquier persona que aspira  escribir magistralmente. La práctica hace al maestro.

Narra desde un punto de vista determinado. Uno de los aspectos que debe definir quien se dispone a narrar una historia creativamente, es desde qué punto de vista va a narrar. Supongamos que dos personas que andan en bicicleta por la calle de pronto se chocan, y una persona que va por la acera presencia completo lo sucedido mientras que otra que viaja en un vehículo ve a los dos ciclistas pero luego de que los pierde de vista escucha el estruendo. Supón que narras la historia. No será la misma si te paras en los zapatos de uno de los ciclistas, seguramente cada uno de ellos la contará desde una óptica diferente, privilegiando determinadas escenas antes que otras, quizás tratando de endilgar la responsabilidad al otro, en fin. Pero, ¿qué sucederá con la narración de la persona que iba por la acera? Cambiará también con respecto a la narración de los ciclistas, toda vez que ella, por ejemplo podía estar mirando a los ciclistas cuando se chocaron, pero el hecho de que los estuviera mirando no garantiza nada, porque podría estar pensando en otra cosa. Y qué hay con la narración posible de la persona que iba en el vehículo y escuchó el estruendo cuando ya había pasado del foco de los sucesos? Pues que también habrá visto, escuchado, percibido, privilegiado cosas diferentes y por tanto su narración será diferente a la de las anteriores personas. Asume un punto de vista, el más conveniente para lograr contar lo que quieres contar y causar el efecto que quieres causar.

Usa adecuadamente figuras literarias. Escribir creativamente es hacerlo con una forma tal que el lector se sienta atraído, porque le gusta el ritmo de la narración, la extensión y cadencia de las frases, la entonación, la misma estructura de la obra. Y a todo esto pueden sumarse las figuras literarias que permiten darle a dicho lector la oportunidad de hacer parte de la creación literaria usando su propia imaginación. Cuando dices que el río serpenteaba como una culebra por la arena, te imaginas las curvas que deja como huella; si dices que su cabeza parecía un copo de nieve te imaginas a un anciano; si pones a un personaje a decirle a otro que le ha dicho algo “millones de veces”, te imaginas que se lo ha dicho muchas veces, aunque sabes que seguramente no habrán sido millones, pero quien lo dice ya está cansado de decirlo; si un personaje le pregunta a otro si quiere “comer japonés”, sabes que no le está proponiendo comerse un hombre japonés, aunque sí comerán comida japonesa. Metáforas, hipérboles, metonimias, y muchas otras son las figuras literarias que te ayudarán a hacer tu lenguaje más rico y tu narración más atractiva.

Conoce a tu lector ideal. Conocer al lector para el cual estás escribiendo es muy importante, ya que dependiendo del lector ideal se definen aspectos como el contenido mismo, el lenguaje, la densidad de dicho lenguaje, en fin. Seguramente, al escribir para un lector ideal que busque una novela romántica se permitirán escenas románticas pero no eróticas, las cuales son la expectativa que tendría el lector ideal de una novela erótica; un lector ideal de novela policíaca no esperará que le describan escenas propias de la ciencia ficción. Como también hay que escribir con cierto candor para jovencitas, el cual no aceptarían mujeres mayores que buscan justamente planteamientos más explícitos en la narración. Conocer al lector idea es crucial para llegar bien al destinatario de la novela. Pues implica saber a quién va dirigida la misma, saber qué busca el lector, y por lo tanto procurar darle lo que busca, satisfacerlo. 

Comienza a escribir. La mejor forma de volverse un escritor es escribiendo. Especialmente para las personas que apenas inician en este tema, la hoja en blanco, tanto de papel como en el computador, es intimidante. La primera pregunta que le puede surgir al escritor es de qué escribir. Los temas son muchos: la vida, la muerte, el matrimonio, la familia, el amor, la guerra, en fin. Definido el tema, se preguntará el lector cuáles serán las primeras palabras. Pienso que es aquí donde radica todo. Lo principal es no dejarse bloquear. No importa cuál sea tu tema, empieza a escribir de algo que te ha sucedido en tu día, déjate llevar, no te detengas, y a medida que avances empieza a llevar tu narración a tu tema. Luego puedes borrar del inicio todo aquello que sobre, que no resulte valioso. 

Depura y reescribe. Muchas personas tienden a sentirse desalentadas cuando leen lo que han escrito o ante las críticas que reciben de otras personas que leen eso que han escrito. Pero no debe haber tal sentimiento. Pocos son los que pueden darse el gusto de escribir de forma excelente de primera vez. Lo normal es que quien escribe considere como borradores sus primeras escrituras, a partir de las cuales comienzan las reescrituras, en las cuales mucho de lo escrito se borrará y mucho no escrito aparecerá, dando lugar a una nueva versión. Y aún esta nueva versión deberá ser revisada y quizás bastante modificada. Así será hasta que, en primer lugar el escritor, considere que ya ha logrado su estado del arte; y luego, hasta que las críticas de los primeros lectores, llamados lectores beta, sean más generosos que de reproche.

Cuenta con lectores beta. Estos no son otros que las primeras personas que leerán tu obra, con la idea de retroalimentarte en relación con la creación de los personajes, la ambientación de los escenarios, el manejo del tiempo, en fin. El lector es el destinatario de la obra que has escrito, de forma que tener los comentarios de los primeros lectores te ayudará a hacer muchas mejoras a tu creación literaria, con la idea de que cuando finalmente la obra salga al público en general lo haga con los menos errores posibles.