Fue hijo único. Su abuelo, sus tíos, sus primos, y hasta un familiar en segundo grado de consanguinidad, fueron todos ingenieros. También él intentó estudiar ingeniería (más por la influencia de su padre), pero cambió la carrera por el derecho, que alcanzó incluso a ejercer; pero su interés, definitivamente, eran las letras. Durante su infancia, Robert Louis Stevenson escribía constantemente ensayos e historias. Escribió de viajes, aventuras y romance, y publicó su primer libro en 1878. Pero el escritor había heredado las afecciones respiratorias que en vida tanto habían castigado a su madre. Primero lo atrapó la bronquitis bajo el duro clima escocés; luego, la tuberculosis lo acompañó en sus viajes por el continente europeo; y en Norteamérica, su salud empeoró.  En 1893, un año antes de morir, escribió en una carta: «Durante catorce años no he conocido un solo día efectivo de salud. He escrito con hemorragias, he escrito enfermo, entre estertores de tos, he escrito con la cabeza dando tumbos».