Oscar Wilde fue un hombre de gran ingenio, hablaba con fluidez francés y alemán, se licenció con los reconocimientos más altos en estudios clásicos, tanto para los llamados Mods, entonces los exámenes más difíciles del mundo, como en los Greats (Literae Humaniores). Hoy se pueden leer sus epigramas, sus obras de teatro, pero sobre todo, su única novela El retrato de Dorian Gray. Sin embargo, en la cumbre de su éxito, mientras su obra maestra La importancia de llamarse Ernesto se representaba en los escenarios, Wilde fue señalado por el padre de su amigo y amante, Alfred Douglas, de ser homosexual. Fue juzgado por ello, y, consideradas las pruebas, declarado culpable de «indecencia grave», apresado y sometido a trabajos forzados durante dos años. Su última obra, La balada de la cárcel de Reading, relata la dura vida tras las rejas. Murió prematuramente en París, indigente, a la edad de cuarenta y seis años.  Tenía algo que decir, y lo dijo. ¿Quiénes fueron y qué más dijeron los que acusaron a Oscar Wilde de ser un «indecente grave»?