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Con frecuencia, en las reuniones con amigos o escuchando simplemente a otras personas conversar, nos damos cuenta de que uno de los temas más recurrentes es el de la preocupación por el empleo, máxime teniendo en cuenta que nos encontramos en medio de una pandemia, en la cual muchas compañías han tenido que cerrar con la consecuente pérdida de empleos para muchas personas. 

Conseguir un empleo no es precisamente lo más fácil de la vida; perderlo tampoco es tan difícil. Lo más complicado es que para obtener un empleo hay que hacer muchas tareas (escribir hojas de vida, buscar a qué empresas enviarlas, esperar que alguien se fije en la de uno y lo llamen, y que le vaya bien en las entrevistas, y que tenga más suerte que los otros varios que se encuentran en la misma situación que uno); para perder un empleo basta con que alguien cometa un error administrando la empresa para la que uno trabaja y la empresa quiebre; o que uno sea el que comete el error y lo despidan sin consideración. En fin, hay muchas variables que estudiar en estas situaciones. 

Pero hay una alternativa a la pérdida del empleo o a simplemente no tenerlo desde hace algún tiempo y se sienta que ya es hora de trabajar y conseguir entradas económicas para uno y la familia. Esta alternativa es emprender. Es decir, correr el riesgo de invertir plata que escasea, esfuerzo desmedido y tiempo en la construcción de un proyecto mediante el cual se diseñe y produzca y venda un producto, o se venda un servicio, ofreciendo a otros algo que uno sabe hacer y que las personas prefieren pagar que hacer ellos mismos. 

Para emprender lo más sano es hacerlo en un campo en el cual uno se sienta con dominio, es decir, con conocimiento del tema, pues se trata de superar las expectativas de otros (o tener lo que otros no tienen), y suplir para ellos eso que a ellos les hace falta. Si ya sabes algo que puedes explotar, excelente, pero si no, puedes iniciar un estudio en una universidad, un tecnológico o una escuela técnica  (no es algo tan práctico si lo que falta es tiempo), o recurrir a una empresa que ofrece cursos virtuales como Doméstika, o Cursera, o Udemy.

En mi caso recurrí a una entidad con una larga experiencia en este campo de la educación en Colombia, que ofrece programas de alto valor y bajo costo llamada Seminarios.Online (te dejo el enlace con el que me enganché a esta empresa, pues ofrece también una gran oportunidad de emprendimiento). Allí cursé varios programas que me sirvieron para avanzar en mi propósito de crear un negocio que me permitiera convertir mis conocimientos en una entrada económica: Te dejo los enlaces de compra por si te interesan: 

Para empezar, Mentalidad Emprendedora. La verdad es que desde muy corta edad he sido ferviente seguidor de varios motivadores, a los que debo el sentirme normalmente optimista para iniciar muchas de las actividades que emprendo. El milagro más grande del mundo y El vendedor más grande del mundo, de Og Mandino, fueron mi puerta de entrada a este mundo de la motivación; luego vinieron muchos más, y últimamente me entretengo escuchando las charlas motivacionales de Tony Robbins, quizás el mejor motivador del mundo. Sentirse motivado es algo fundamental para un emprendedor, y cuando se inicia una actividad que muchas veces se torna desgastante, aparecen demonios que nos hablan al oído y nos invitan de todas las formas posibles a desistir. Muchos lo hacen, dejan todo al primer desaliento, lo que es claramente un error y un evidente síntoma de debilidad mental. Por eso es importante aclarar qué es lo que ocurre en nuestra  mente cuando está cansada, ansiosa, cuando los demonios de la pereza, el miedo, la fatiga, la invitan a desistir. Mentalidad emprendedora me ayudó a comprender cómo funciona la mente y saber qué hacer cuando es momento de reflexionar, no de tirar la toalla.

8 Errores que Acaban tu emprendimiento. Al emprender, una de las cosas que más nos afectan son las bisoñadas, es decir, aquellos errores que cometemos porque somos nuevos en lo que hacemos y no tenemos experiencia. A emprender se aprende emprendiendo. No hay otra forma. Por lo que lo más importante es iniciar, y dar un paso a la vez, pues es la única forma de avanzar. Pero sí conviene nutrirse de la experiencia que ya otros han tenido y procurar, con base en lo que los que ya pasaron por donde nosotros queremos pasar, nos cuentan.

Hoy tengo un negocio de venta de libros en Amazon y una alianza estratégica con otra compañía, Xpress, que me distribuye los libros en formato físico en cerca de 300 librerías a lo largo y ancho de ocho países iberoamericanos, entre los que se cuentan Colombia, España, Argentina, México, Ecuador, en fin. De modo que todo momento es bueno para emprender, toda crisis es al mismo tiempo una oportunidad, o como dice Napoleón Hill, “Toda adversidad lleva en su seno la semilla de un beneficio equivalente o mayor”. Así que, no nos dejemos vencer y avancemos.