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Franz Kafka siempre quiso ser escritor, pero su padre, un hombre grande y agreste, quería que fuera abogado. Y aunque estudió y se hizo togado, al enfrentar a su padre, Franz Kafka eligió el camino de no retorno. Gracias a esa decisión, hoy es considerado uno de los mejores escritores del siglo XX. Su obra El proceso es como una pesadilla de hoy. Josef K. es apresado, no sabe por qué y los argumentos para detenerlo son flacos e inconcretos, y acceder así a la ley y a la justicia se hace prácticamente imposible. Otro punto de no retorno al que hace tiempo llegamos.