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Cuando Saddam Hussein fue capturado por los Estados Unidos en 2003, empezaron a contar para la potencia norteamericana seis meses. Estados Unidos tenía seis meses para interrogarlo antes de tenerlo que entregar nuevamente a Iraq. Pero Saddam Hussein no tenía nada qué ganar con decir la verdad, ya que sabía que, independientemente de lo que dijera o callara, igual lo iban a matar. 

Estados Unidos recurrió entonces a un agente del FBI para que realizara el interrogatorio, pero el hombre llegó con las mismas preocupaciones que tenía todo el gobierno norteamericano, se preguntaba cómo podía sacarle a este hombre árabe que se sabía condenado, la verdad acerca de las armas de destrucción masiva que supuestamente tenía su país. Y era verdad, a Hussein no le importaba decir nada porque sabía que iba a morir. 

El agente sabía que de joven Saddam Hussein había escrito poesía. Así que al no tener otra opción mejor para hablar con Hussein, decidió hablar con él de eso que los unía. El agente, mientras hablaba, trataba, y lo hizo muchas veces, de llevar la conversación al tema específico que los convocaba, Pero al cabo de los seis meses, el árabe no había soltado palabra acerca de las armas de destrucción masiva. 

De suerte que el último día, al cabo de los seis meses, sin que el agente hubiera conseguido sacarle la verdad a Saddam Hussein, éste fue a despedirse de aquel hombre peludo y barbado, y solo ese día, Hussein, según cuenta el mismo agente, sin que mediara palabra acerca del tema en particular, espontáneamente, le dijo al agente que ellos, los iraquíes, no tenían las famosas armas de destrucción masiva que pensaban los Estados Unidos que ellos almacenaban en algún lugar secreto, o, al menos, no en los volúmenes que los norteamericanos pensaban. Y agregó que aquello poco que tenían,  lo tenían por miedo a Irán.

¿Y las armas de Osama Bin Laden?, preguntó el agente ante la repentina apertura de Saddam Hussein.

Nada, respondió Hussein, y continuó mientras el agente lo escuchaba calmosamente: Osama Bin Laden es un integrista, con el que realmente nosotros no queríamos tener nada que ver.

El agente, curiosamente sorprendido, supo en esos momentos que ya sabía todo lo que necesitaba. Y que lo que no había conseguido que aquel hombre le dijera durante los últimos seis meses, él se lo dijo sin más en los cinco últimos minutos, sí, sin que el agente se lo  mencionara siquiera, ya que solo iba a despedirse porque era la última vez que se verían.

Ya el agente estaba de pie bajo el umbral de la puerta cuando Saddam Hussein volvió a hablarle. Le dijo:

Eres la persona con la que he conversado más en mi vida. Nunca había hablado tanto con nadie (ni con mi mujer, ni con mis hijos, con nadie), como contigo. 

Y fue por eso, porque habían abierto sus corazones hablando de poesía durante mucho tiempo, un tema que los interesaba a los dos, que estos dos hombres terminaron por verse con confianza. Sí, fue por eso que en el último momento, sin más, Saddam Hussein le dijo al agente lo que él había estado tratado que le dijera durante los últimos seis meses. 

Y, al fin de cuentas, ¿qué pasó?: pues que sin pretenderlo, el agente había logrado persuadir a su interrogado para que le dijera lo que quería, lo que necesitaba saber, pero le había tomado seis meses, sin mostrarle que lo quería explotar.

La persuasión es un arte que ha sido discutido desde los griegos. Ellos ya habían  dicho que la persuasión tiene que ver con el Ethos, o la ética, el Pathos, o el uso de la emoción, y el logos, o cómo hablamos, cómo convencemos al otro con nuestra conversación.

Y por qué estoy hablando de esto esta noche. Porque la persuasión es algo que necesitamos en la vida para alcanzar nuestros objetivos: con nuestra mujer, con nuestros hijos, con nuestro jefe o nuestros compañeros, con todo lo que al fin de cuentas nos importa. Y debemos conocerla, dominarla, porque de lo contrario nos veremos abocados a la permanente posibilidad de no alcanzar nuestras metas. 

Ya te había contado, amigo mío, que considero la educación, la formación de las personas, como lo más importante para que todos encontremos las puertas abiertas al alcance de nuestras metas. Y que es por eso por lo que me he comprometido toda mi vida en escribir libros y ahora a conseguir a los expertos para que con programas en video podamos ofrecerte lo que necesitas para triunfar. Y en el tema de la persuasión también tenemos un programa formativo. Te lo dejo por si estás interesado en invertir en ti, en tu formación, en tu futuro, Haz clic en el enlace e ingresa a la página de lanzamiento; en esta encontrarás un cupón por si decides comprar en las próximas 24 horas obtengas un 50% de descuento.    >>>  Persuasión para Alcanzar tus Metas