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Cualquier pequeña situación puede encender la llama de una historia

Supongamos que te levantas y empiezas a cumplir las laboras rutinarias, esas que ejecutas casi automáticamente cada mañana: te bañas, te vistes, comes algo de desayuno con rapidez y te lanzas a la calle. Resulta que esperas el bus, y vas tarde.  Y justo cuando el bus...
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