Imagen de Gabor Mika en Pixabay 

Durante estos tiempos de pandemia he comprendido el daño que hace estar sobre-informado. Y lo poderosos que son los medios de comunicación para influir en el ánimo de las personas. Y me he preguntado: ¿cuántos conocimientos hemos dejado de aprender y aprehender? ¿Cuántas iniciativas hemos dejado morir? ¿Cuántos temores se han hecho enormes bajo el influjo de las malas energías que nos venden las pésimas noticias? Y me he preguntado también: ¿Y si en lugar de contar infectados y muertos durante horas, los noticieros informaran sobre todo lo que la gente hace mientras sobrevive? ¿Y si en lugar de entrevistar a científicos y políticos pesimistas, dedicaran media hora a conectar emprendedores con inversionistas? ¿Y si en lugar de mostrarnos día tras día las mismas derrotas para deprimirnos, nos mostraran a los miles, a los millones de personas que hacen vida y patria con sus manos limpias y sus bolsillos vacíos, para sostener a los que aman? ¿No le encontraríamos, quizás, un regustico distinto a este momento de la historia? Y más: ¿no dejarían de parecer todos los noticieros, todos los días, a todas horas, caramelos repetidos? ¡Por Dios! ¡Qué cansancio!